Etiquetas

, , ,

Dias_de_radio-841926898-largeSuena la radio y no paro de escuchar desde que me desperté que hoy es “su día”. El 13 de febrero es el Día de la Radio así que una adicta como yo no podía escribir de otra cosa en un día como éste. Porque sí, lo reconozco abiertamente, soy una completa adicta a las ondas herzianas.

Hace unos años me costaba bastante dormirme o -mejor dicho- yo misma me ponía impedimentos porque, con los auriculares intentando no salirse de mis oídos e incluso a veces estrangulándome peligrosamente, la radio me acompañaba en el camino al sueño; o más bien me alejaba de él. Me he llegado a tragar de todo, hasta fútbol…estaba completamente enganchada a dormirme con el murmullo radiofónico, un caso grave. Pero todavía recuerdo uno de los programas causantes de este empeño masoquista en tener insomnio.

Con el terrorífico Espacio en Blanco  conseguía unir al masoquismo del insomnio mi empeño en pasar miedo escuchando las rocambolescas historias de Sol Blanco Soler y su pandilla de parapsicólogos como el padre Pilón, como para perdérselo. Sobre todo merecía la pena robar horas al sueño porque al día siguiente mi amiga Isa y yo comentaríamos muertas de risa todas las hazañas de fantasmas y apariciones de “Soooolllll Blanco Solerrrr”…qué buenos tiempos. Claro, eran días de “madrugar” para ir a la Universidad y el cuerpo aguantaba lo que le echaran.

Pero incluso años antes, en los 80, y acompañada de otra buenísima amiga, Ana, pasar la tarde juntas escuchando  a Gomaespuma en la radio era diversión garantizada. Y es que literalmente nos hacíamos pis de la risa y “se nos comía la madreselva” y “nadábamos en la ambulancia”…una adolescencia típica con el pavo subido pero también con un toque “viejuno” gracias a nuestra afición a la radio.

Ya en los 90 y obligada a hincar los codos más de lo que me habría gustado Radio 3 era mi banda sonora inseparable. Desde que me sentaba a estudiar sonaba de fondo y así durante las horas que aguantase (en ocasiones, no suficientes…). Pero reconozco que los culpables de mi mayor o menor cultura musical han sido los programas de esta emisora, que aún sigo teniendo de fondo. Sobre todo recuerdo un programa que por desgracia “se cargaron” en 2010, el ambigú de Diego A. Manrique; era una joya radiofónica y musical, un auténtico placer con esa voz tan especial que te relajaba el estado vital y hacía que una hora escuchando buena música y estupendos comentarios e historias sobre canciones y músicos supiera a poco.

Ahora sigo aprendiendo sobre todo tipo de música, cine, literatura gracias a programas como: El sótano, Sateli 3, Toma uno180 grados, A todo jazz, Tres en la carretera, El séptimo vicio, La madeja …y seguro que me dejo alguno.

Y eso en Radio 3, pero también sigo los sonidos afilados de Javier Crudo en Carne cruda, en la Ser, o al genial Paco Clavel con Extravaganza en RNE (antes el Guirigay en radio3). Uno de mis últimos descubrimientos ha sido la súper oferta musical y de historias varias que ofrecen desde la caribeña-tropical-alternativa Radio Gladys Palmera, no os la perdáis.

Porque ya lo cantaban Los Ramones en su famosa Do you remember Rock’n’Roll Radio?

Do you remember lying in bed
With your covers pulled up over your head?
Radio playin’ so no one can see
We need change, we need it fast
Before rock’s just part of the past
‘Cause lately it all sounds the same to me
Oh oh oh oh, oh oh

Y me viene también a la cabeza la canción de Paolo Conte Via con me que se convirtió y -sigue siendo- en una de mis favoritas, y que abría Noches de Radio de Concha García Campoy; y Clásicos Populares, con Fernando Argenta y Araceli González…vamos que he escuchado de todo con estos oídos de tísica, como me dice mi padre (tengo casi superpoderes auditivos, soy capaz de oir una gota de agua cayendo dentro de la nevera desde la cama).

En fin, que mientras haya cosas interesantes que atrapen mis oídos seguiré siendo radio-adicta. Y para acabar este post aquí os dejo un enlace sobre PELÍCULAS DE RADIO de la estupenda web sobre cine Filmaffinity.

Anuncios